La reforma de la Justicia, a peor.

Justo Gil

La Justicia es, aparte su proyección como Poder judicial, un servicio público esencial en el Estado de Derecho, rivalizando en importancia y magnitud  con la sanidad o educación, siendo éstos cruciales en el Estado Social o de Igualdad real (art. 9.2 CE). Estamos viendo, día a día, como todos ellos están siendo zaheridos bajo la égida y justificación de la consolidación fiscal, expresión configurada ya como diabólica en el imaginario colectivo por sus efectos perversos y crueles.  Se reforma y se reforma – que es decir: se recorta y se recorta- para quedar muchísimo peor todo. La consecuencia de la reforma sanitaria (Decreto-Ley abril 2012) es una sanidad más excluyente y cara, reduciéndose sustantivamente la vocación de universalidad. Aparte el afán privatizador o de negocio subyacente. Interpelemos a enfermos crónicos, pensionistas y otros colectivos. De otra parte, la educación se tambalea (Ley orgánica de mejora calidad educativa 2013). La consecuencia: reforma ideologizada, impuesta, sin consenso entre los actores, aglomeración de alumnos por aula, protagonismo de escuela privada, e intereses religiosos. La columna vertebral de una sociedad es la educación pública y se zahiere con el espantajo ideológico. De aurora boreal o en el camino in/adecuado.

 

La Justicia es otro de los servicios en que vamos de mal en peor. El Ministro de Justicia decidió, en primer lugar, que habían ciudadanos de primera y de segunda para acceder al servicio público judicial estableciendo las Tasas judiciales. Estos gravámenes se configuran como auténtico tributo a quien pretenda ejercer un derecho fundamental como el de tutela judicial efectiva sin indefensión del art. 24 CE. Se dirá que está la justicia gratuita, y ante esta respuesta habrá que interpelar lo siguiente: ¿queremos que la mayor parte de los ciudadanos tengan que acudir a este servicio público, colapsándole? ¿Es que acaso los recursos de apelación no se han reducido entorno a un 40% por la carga económico-tributaria abusiva (digo bien: abusiva, arbitraria e injusta) que el mantenimiento del mismo supone? ¿Cumplen, acaso, las Comunidades Autónomas con los compromisos de pago a los Colegios de Abogados por las indemnizaciones que deben percibir por la prestación de tan honroso servicio? Seamos serios. De otra parte, se precisa de una Ley de Enjuiciamiento Criminal, retocada secularmente, y a las primeras de cambio el Anteproyecto de Código Procesal Penal informado hace unas fechas en Consejo de Ministros, ya ha sido “aparcado” para la próxima legislatura, sencillamente porque no da tiempo a su tramitación. La pregunta es la siguiente. ¿para qué, entonces, el Ministro hace el paripé y crea expectativas infundadas en el universo jurídico?

 

Con la “reforma sustantiva” de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) ocurre otro tanto: se pretende crear los Juzgados de Instancia Provinciales, en todos los órdenes jurisdiccionales. ¿Qué hacemos con los Partidos judiciales y con toda su infraestructura material y personal? ¿Queremos volver al centralismo provincial, cuando todos los servicios públicos se comarcalizan por eficacia, eficiencia y proximidad (sanidad, educación, etc.)? ¿Y todos los Palacios de Justicia que se han creado – algunos espuriamente financiados por algún Consistorio municipal-  costando un ojo de la cara? ¿qué se va a hacer con ellos? ¿Porqué tienen que desaparecer los Registros civiles? La razón es más que obvia: la privatización y la mercantilización está en el fondo de estas reformas que se van a producir en breve tiempo si nadie lo remedia. Las mayorías absolutas propician estos desaguisados, que para ser enmendados y corregidos deberá transcurrir un dilatado tiempo. Lo normal cuando se pretende hacer una ley es que el legislador pregunte a los operadores jurídicos, interese información de todos aquéllos colectivos que están en el tajo judicial, bregando en el día a día, con sus limitaciones de medios, llevándose expedientes a casa para dictar resoluciones, superando con creces todos los obstáculos y tendrá el conocimiento empírico de la realidad sobre la que pretende normar. Cuando uno se cree estar en otro status –vamos, cuando no tienes los pies en la tierra- ocurre lo que ocurre: que es tremendamente fácil generar el descontento y enfado severo (cabreo) de todos. 

 

 

JUSTO GIL SANCHEZ

Escribir comentario

Comentarios: 0

LA PRENSA




SERVICIO PUBLICO

TELEFONOS DE INTERES

Ayuntamiento

96 570 01 01

96 570 03 26

Centro de Salud

96 570 01 28

Cruz Roja

96 678 12 22

Telefono del Mayor 

900 10 00 11

Policia Local

96 678 33 86

96 678 16 26

Guardia Civil

96 570 01 28

Bomberos

96 678 22 85

Urgencias

112

Farmacias de guardia en Almoradí


Cita previa Seguridad Social


D.N.I. y Pasaporte

Selecciona tu idioma en el icono siguiente

You can read "Almoradi Socialists" in your language.
 

Si estas afectad@ por la ley hipotecaria clika en el logo y te informaremos.
Si estas afectad@ por la ley hipotecaria clika en el logo y te informaremos.