¿PIENSO, LUEGO EXISTO? ó ¿SIENTO, LUEGO EXISTO?

Abelardo Muñoz Pedrero

Cual de estos dos axiomas deberían ser el punto de partida para elaborar una teoría factible con la que entender el patrón operativo del ser humano.

 

¿Es el pensamiento y la razón, la piedra filosofal que guía a las personas durante su vida?

Descartes, sin duda, cuando elaboró su teoría, basó en la razón, el leit motiv de la existencia humana. Convino que el ser humano,  debe de aprender a desarrollar el raciocinio, para afrontar su camino en la vida.

 

Es una teoría aceptada en la sociedad, que los individuos capaces de desarrollar ideas, elaborar teorías y tomar decisiones, abstrayéndose de cualquier elemento perturbador, en base al estudio de su entorno y de los obstáculos, son los destinados a alcanzar éxitos en cualquier faceta o labor.

 

Es decir, que la forma de afrontar las diferentes encrucijadas a las que la vida diaria nos empuja, debe de basarse en el pensamiento racional, frío, aséptico y mecánico, capaz de valorar todos los imponderables, todos los detalles, ajeno a elementos distorsionadores o a sentimientos, que distraigan la eficacia del pensamiento.

 

Debemos pensar, pues, que los grandes sabios de todos los tiempos, eran personas carentes de sentimientos, complejas estructuras humanas que vivían  basándose en su pensamiento y sus razonamientos, sin darle la más minima oportunidad a su corazón  y a la capacidad que tiene este, de generar sentimientos.

 

Es fácil, cuando uno contempla la sociedad actual en la que vivimos, tender hacia esta posición. La competitividad, la ley del mas fuerte, el éxito, son objetivos que se persiguen obsesivamente en nuestros días.

 

Las dudas, vacilaciones y errores, se castigan con  fracasos, olvidos y decepciones, condenando al ostracismo al individuo.

Por lo tanto, la capacidad para tomar las decisiones mas adecuadas, permiten ser considerados como triunfadores y por consiguiente el pensamiento y la razón se imponen.

 

Los altos ejecutivos, los empresarios de éxito, los políticos, aparecen ante nuestros ojos como robots de precisión, capaces de solucionar problemas sin que los sentimientos hagan mella en su capacidad de decisión, por muy duras que estas sean, sin que, aparentemente, su equilibrio emocional se vea afectado.

 

El modelo parece lógico, tener la capacidad de que ningún elemento perturbador nos afecte, el poder analizar sin interferencias, el descartar sentimientos encontrados, a la hora de escoger las soluciones, ante cualquier problema que nos surja, debería ser tomado en consideración, como la herramienta acertada ante la vida, el pensamiento y la razón deberían de ser el patrón de conducta del ser humano.

 

Pero, ¿quiere decirse con esto que el sentimiento obstaculiza y penaliza al individuo?, ¿quiere decirse con esto que la razón no tiene sentimientos? o ¿que el sentimiento no nos puede guiar en ninguna faceta de la vida?

 

En el ámbito militar existe un dicho que dice “que mal Sargento seria ese gran General”.

 

Viene a decir que las personas que gozan de prestigio y reconocimiento social, son aquellas capaces de usar la razón y no las que hacen de la pasión, su compañera en el quehacer diario.

 

Un general rara vez se dejara llevar por la pasión y el sentimentalismo, a la hora de tomar decisiones, sin embargo un sargento buscara en su interior sus sentimientos, a la hora de transmitir y convencer a sus hombres, para tomar una posición enemiga.

 

Los sentimientos forman parte del ser humano, no se pueden ocultar, redimir o eliminar, son inherentes a el y como tales están presentes en todas las facetas de su vida.

 

La sonrisa de un niño, el dolor de una madre, el amor juvenil, el desencanto de la decepción, el llanto ante la muerte, provocan sentimientos.

 

Esos sentimientos activan respuestas y decisiones que, a simple vista, parecen poco meditadas, poco estudiadas, poco “razonables”.

¿Podemos guiarnos por ellas? ¿Podemos dejar que los sentimientos sean la base de nuestras decisiones? ¿En que nos afectara ser tan sentimentales?

 

Es un error pensar que la persona que se guía por sus sentimientos puede ser incapaz de tomar decisiones adecuadas, sin embargo es aceptada la teoria de que  los sentimientos no son compatibles con el pragmatismo.

 

Llegados a este punto cual debería ser el modelo a seguir, cual seria, entonces, la “x” de la ecuación,  la postura correcta. Entiendo que, como casi todo en la vida, el equilibrio.

 

El mix entre sentimiento y pensamiento debe ser el que rija  nuestro comportamiento y en base a él, afrontar los acontecimientos que nos surjan al paso de los años.

Es una osadía asegurar que ese frío estratega comercial, capaz de tomar las decisiones más audaces, más osadas y, a veces, más despiadadas, carece de sentimientos y no se deje llevar por ellos en alguna faceta de su vida.

 

De la misma manera, seria un disparate creer que ese cantautor, creador de melodías basadas en los sentimientos vividos, sea incapaz de tomar las decisiones mas adecuadas para su carrera musical y profesional.

 

Por lo tanto debemos convenir en que los pensamientos y los sentimientos deben ir de la mano y en equilibrio, para recorrer el camino de la vida, por el sendero correcto.

 

No hay pensamientos sin sentimientos, ni sentimientos que no te hagan pensar y el encontrar la medida justa, la dosis adecuada de cada uno de ellos, te hará mejor o peor individuo, quizás sea eso lo que realmente buscas, ser un individuo capaz de desarrollar tu vida con éxito.

 

Es más, ese equilibrio alcanzado, debe ser enriquecedor, puesto que no es descabellado pensar que las mejores decisiones sean las mejor pensadas y las más sentidas, convirtiendo el pensamiento y el sentimiento en una herramienta al servicio del ser humano.

 

En “La vida es bella” el personaje de Roberto Benigni debe de afrontar la decisión mas importante de su vida y lo hace en base a sus sentimientos, al amor fraternal hacia su hijo.

 

El sentimiento no le impide ser pragmático y toma la decisión de entregar su vida por la de su hijo, sin duda, la mejor decisión.

¿Hubiese sido capaz de tomar esa decisión tan pensada sin sentimientos?

 

Es indudable que no.

No hay debate entre los dos axiomas, ambos deben ir unidos.

El manejo correcto de ellos, dotara al ser humano de su mejor versión.

 


Abelardo Muñoz Pedrero

Comisión Ejecutiva Socialistas de Almoradí

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Miguel Gras (miércoles, 22 enero 2014 22:18)

    ¡Macho que profundo te has levantado hoy !. Después de dicho esto, me adhiero a este artículo en la totalidad de lo expuesto, porque es la pura realidad, puesto que para relacionarte con tus semejantes y con los que gobiernas por mandato de ellos mismos, se deben aplicar tanto los criterios de racionalidad como de sentimiento. Gracias por este artículo.

  • #2

    Maria (jueves, 30 enero 2014 17:46)

    Grata sorpresa encontrar un articulo de esta tematica en una pagina de un partido politico, aunque deberia ser mas habitual, puesto que la politica es parte de la vida.
    Lo que explica el articulo es la vida misma del individuo y la forma que se ha de comportar en su transcurrir.
    Los desequilibrios hacen que las personas sean de una forma u otra.
    Magnífico articulo.

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