Normalidad o Verdad

Paco Castro

Introducción:

Aunque este artículo originariamente está escrito en gallego, y se refiere al entorno de Galicia, por su valor intrinseco considero que era apropiado al medio en el que lo publicitamos. Agradecer al autor su autorización para insertarlo en nuestra web y felicitarle por la edición de su próximo libro.

 

José Manuel Rodríguez

Sec. de Organización.

 

 

 

 

La Gran Alianza de la Tierra, que proponía hace tiempo como un nuevo relato de la izquierda, parece que no va a ser ahora. Los partidos de izquierda que van celebrando sus congresos, uno tras otro, con matices, siguen en la dinámica partidaria de siempre; empaquetando mensajes con el mismo papel y el mismo estilo, instalados en el mismo juego formal.

Todavía no se ha llegado a la convicción de que el pueblo, cansado de tanta hipocresía, reclama verdad, y no puede ser percibido como verdad: los discursos de unidad cuando excluyen ni las estrategias políticas centradas en la propia organización por mucha retórica que se quiere poner. Bertolt Brecht, del que siempre se puede extraer una frase para cada ocasión, dejó esta que explica muy bien lo que quiero decir: "Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad." Es el único material adecuado para la construcción de la credibilidad. Construir una auténtica alternativa.

En mi humilde opinión, las elecciones europeas de 2014 y las municipales de 2015 son una gran oportunidad y una gran prueba para la izquierda. Podemos construir una gran alianza de la tierra o seguir aumentando la frustración y la miseria.

 

En la actividad parlamentaria e institucional como en la calle, también hay que decir la verdad, la ciudadanía ya no soportamos el guión tedioso y mentiroso de los discursos, declaraciones y debates parlamentarios previsibles y correctamente manipuladores. La sacralización de las formas que impiden a la ciudadanía distinguir lo verdadero de lo falso.

 

No estamos en la normalidad; no vemos solo las frías y aterradoras estadísticas del paro, pobreza y exclusión, vemos cerrar los comercios y las empresas, vemos las noticias de suicidios de personas que no soportan las idea de quedarse sin hogar y sin pan para sus hijos, vemos que hay niños en las escuelas que no hacen las tres comidas diarias, vemos a jóvenes que abandonan la universidad, vemos la mejor juventud formada que emigran... Todo el mundo tiene caras que ponerle al drama social que vivimos. Al mismo tiempo, vemos a los servicios públicos y la protección social desaparecer junto con los derechos y las libertades, Galicia desgobernada y despojada de identidad, con consellerías dedicadas a hacerla desaparecer como buenas delegaciones de ministros y ministras que dan ruedas de prensa para insultarnos con risa incalificables, mientras nos extirpan la esperanza y criminalizan las protestas legítimas, criminalizan la dignidad.

Lo sé, percibimos todos y todas, que el pueblo se sintió muy representado en el puño que Beiras puso en la mesa de Núñez Feijoo. No es una agresión, es una expresión de la indignación colectiva. Creemos que mantenerse en la banca sabiendo que el que está delante juega con las cartas marcadas, no es corrección, es estupidez. Seguir la parodia de la normalidad cuando la situación social es una situación de emergencia, de quiebra del sistema democrático, institucional y social, no puede ser percibido como verdadero.

 

 

Más allá de las opiniones partidaria, de las lecturas de los estrategas sobre protagonismos y cortinas de humo, el pueblo estaba en el puño de Beiras y yo, por un momento tuve la fantasía de ver a toda la oposición dando una muestra de inteligencia, una lección de democracia, levantándose del escaño y pasando en fila por delante de Núñez Feijoo (esa especia de delegado comercial para las provincias del Noroeste) inhabilitado por la decencia para ejercer cargos públicos, dando el simbólico puñetazo. Decir: ¡ya basta! No todo vale! Porque "cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad."

 

Francisco castro Alvaredo traballa na Biblioteca da USC. É membro do Claustro Universitario da USC e da Plataforma Unitaria en Defenasa da Universidade Pública

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Comentarios: 1
  • #1

    Abelardo Muñoz (viernes, 10 mayo 2013 23:37)

    La falsedad será el fin de la politica, nos hace falta una cura de credibilidad con urgencia y eso se consigue con un cambio en las formas y en las maneras y sobre todo con honradez.

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