SEAMOS REALISTAS

Manuel Quesada Lara

La verdad es pertinaz e incómoda, la tenemos delante, pero no queremos verla y por más que pretendamos ignorarla, la conocemos muy bien, pero tememos que sea cierto lo que reconocemos que, simplemente, lo es.

Ignorarla es, ni más ni menos, que cerrar los pasos a soluciones que quizá aún sean posibles pero que habrá, necesariamente, que afrontar para evitar males mayores.

En este caso, abramos bien los ojos y fijémonos muy bien en lo que tenemos alrededor.

 

Contamos con una población muy amplia de personas que ya han cumplido los cincuenta años, que no tienen trabajo y que no lo van a encontrar nunca. Como proceden de épocas más lucidas que las actuales, tienen cotizaciones pero aún no pueden jubilarse, de modo que sobrevivirán con prestaciones y ayudas hasta que llegue el momento de poder jubilarse…

 

Contamos con otra población muy extensa de menores de treinta años, bien formados, que no tienen trabajo ni lo van a encontrar, según están las cosas, de modo que no tienen otra alternativa que seguir viviendo de los padres, si es que pueden, o emigrar a otros países en que, al menos puedan trabajar, en la mayor parte de los casos en muy precarias condiciones….

 

Tenemos una nutrida población de pensionistas y jubilados que, en parte por la longevidad cada vez mayor que se viene produciendo, ocasionan un importantísimo capítulo de prestaciones económicas con cargo al Estado derivadas del derecho proveniente de sus muchos años de trabajo y cotización a la Seguridad Social, y

cada vez se incrementa más el número de parados, en torno al veinticinco por ciento de la población activa, de los cuales, una mayoría tienen derecho al percibo de prestaciones por desempleo, que ya han empezado a recortarse y, como no encontrarán trabajo, habrá de ayudarles al término de su periodo de “cobro del paro” con otros subsidios de ayuda familiar o ampliación con ayudas complementarias…

 

Las PYMES y los Trabajadores Autónomos, no tienen otra que “tirar la toalla” porque como no hay consumo ni se genera actividad alguna, no aguantan más. Estos es más difícil saber en qué número se cuentan, pero son muchos y están aumentando día a día.

 

Todos estos colectivos no cotizan, y su aportación sería la garantía de poder atender las prestaciones sociales, pero como no pueden aportar, el futuro de las mismas está más que en la cuerda floja.

Queda, por tanto, un reducidísimo número de población activa, insuficiente para garantizar no ya el estado de bienestar, que lo hemos perdido, sino alguna seguridad para todos aquellos que han pedido su empleo o se encuentran en situación de pensionistas, desempleados y demás.

 

Sin embargo, sufrimos la humillante realidad de un buen número de banqueros, empresarios, miembros de Consejos de Administración, políticos y altos cargos que, sin prudencia ni respeto, se asignan sueldos millonarios, la mayor parte provenientes directa o indirectamente de las ya tan enfermas arcas públicas.

Como se ha ido todo al traste, si te enfermas tienes que hacer aportaciones económicas para las medicinas y aguantar cada vez más dilatadas esperas en la sanidad pública, a no ser que te vayas a la privada, que te costará una pasta porque a esto es a lo que nos han llevado las políticas que se han implantado últimamente.

Si tienes hijos en edad escolar, ya sabes que tendrás que aportar para los comedores, comprobar que cada vez las “ratios” de los colegios públicos están más altas y, o te los llevas a la enseñanza privada que te costará otra pasta y no tendrá, casi nunca, la misma calidad, o tienes que aguantar lo que van dejando, porque otra cosa no hay.

 

Si eres un discapacitado o dependiente, ya sabes que todo no se quedará en los recortes que te han practicado en la prestación, sino que además, alguien de tu familia en caso de que tuviera oportunidad de trabajar, no podrá hacerlo porque tendrá que quedarse en casa a tu cuidado, ya que las expectativas que, en principio, presentaba la llamada Ley de Dependencia, se han perdido…

 

En suma, en unos pocos años hemos tirado por la borda cuanto habíamos creado en los últimos treinta y cinco, de la noche a la mañana.

Nuestra situación, digo la de los españoles, no es similar a la creada por la crisis internacional, ya que además de esto, nosotros estamos pagando la crisis del ladrillo y las consecuencias de una política bancaria que nos ha dejado endeudados a casi todos y ello está ocasionando la riada de desahucios diarios que se producen, sin que parezca que se vaya a poner remedio a ello.

 

¿No es esta una situación de verdadera ALARMA NACIONAL?

 

¿No es cierto que sabiendo lo que tenemos encima, vemos con cierta estúpida tranquilidad como la situación se agrava día a día?.

 

¿Dónde están los grandes capitales que han estado ganando empresarios y políticos durante años y años?. ¿Es que se los han podido gastar?. ¿En qué?.

 

¿Por qué no se toman medidas excepcionales que hagan florecer todos estos capitales, en lugar de dejarles que, aprovechando la crisis, se hagan cada día más ricos, comprando a precio de ganga lo que otros tienen que malvender para subsistir?.

 

¿Por qué no se toman medidas excepcionales que impidan que capitales extranjeros se hagan con los “cadáveres empresariales” producidos por la mala gestión de las grandes empresas, como es el caso de Iberia que nos va a costar más de tres mil empleos y serán los ingleses los que se lleven todo el beneficio?.

Son muchas las preguntas sin respuesta, y muchos los problemas que el Gobierno no parece saber o querer resolver. ¿Porqué no nos integramos más en la vida política en Asociaciones y Partidos para ejercer una presión más efectiva con nuestra participación?.

 

En estos casos, no se me ocurre otra solución que sea la ciudadanía la que tome cartas en el asunto y, tras la cada vez mayor presencia en la vida política, en la calle en movilizaciones y protestas, de modo que se organice y llegue a producir una auténtica maquinaria de presión que obligue a los dirigentes y a los propios ciudadanos a cambiar radicalmente de actitud caminando a un inexcusable procedimiento más solidario de justicia social y colectiva que evite eficazmente lo que ya todos tememos que nos puede pasar.

Basta ya de treguas, disculpas y consideraciones.

 

O empezamos ya mismo a cambiar, a darle “la vuelta a la tortilla”, o nos vamos a ver mal. Muy mal. Y sin ninguna esperanza posible.

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Abelardo (lunes, 25 marzo 2013 22:30)

    La pelota esta en nuestro tejado, de nosotros depende que le demos un vuelco a esto.

LA PRENSA




SERVICIO PUBLICO

TELEFONOS DE INTERES

Ayuntamiento

96 570 01 01

96 570 03 26

Centro de Salud

96 570 01 28

Cruz Roja

96 678 12 22

Telefono del Mayor 

900 10 00 11

Policia Local

96 678 33 86

96 678 16 26

Guardia Civil

96 570 01 28

Bomberos

96 678 22 85

Urgencias

112

Farmacias de guardia en Almoradí


Cita previa Seguridad Social


D.N.I. y Pasaporte

Selecciona tu idioma en el icono siguiente

You can read "Almoradi Socialists" in your language.
 

Si estas afectad@ por la ley hipotecaria clika en el logo y te informaremos.
Si estas afectad@ por la ley hipotecaria clika en el logo y te informaremos.