Ni un minuto que perder

Manuel Quesada Lara

 

Pues mire usted,

Con lo que está cayendo, todos estamos bajo sospecha ¡qué le vamos a hacer!, la vida es así. Pero no hay que desfallecer, ni amilanarse cuando sopla un viento fuerte como este, porque ya se sabe que a río revuelto, la ganancia siempre es del que está preparado para ir recogiendo, y solo puede recoger el que tiene un buen equipo. Los de a pié a joderse y a aguantarse…

 

Pero una cosa es cierta que no todos los que participamos social o políticamente somos unos corruptos, porque muchos, muchísimos, desde las posiciones más modestas hasta las de mayor responsabilidad, ponemos de nuestra parte todo lo que nos es posible, con ilusión y la mejor de las intenciones y sin cobrar ¿eh? Que nuestro tiempo y nuestro dinerito nos cuesta poder hacerlo y lo hacemos porque creemos en lo que hacemos y para qué.

 

Ningún Partido, ningún Sindicato, ninguna Fundación, ninguna Asociación está libre de que se le cuelen las ratas y los ratones. Lo que no puede ser es que las propias organizaciones tapen, oculten, protejan y hasta se dejen manejar por ellos y eso es lo más grave de lo que está pasando.

 

La política, la participación y la colaboración son más que necesarias, imprescindibles para una vida en sociedad, y para defender la democracia es imprescindible que participemos e intervengamos en las organizaciones en que estemos para procurar que funcionen adecuadamente y que nuestro esfuerzo sea fructífero y satisfactorio.

 

La pertenencia a uno u otro partido no debe determinarse sólo por la honradez y la honorabilidad de sus miembros (como digo, siempre, siempre, se te pueden colar los sinvergüenzas) sino por la diferencia de las ideas.

 

Tan legítimo es ser de derechas como de izquierdas: conservador, socialista, comunista, anarquista o cualquiera otra convicción. Lo que no es legítimo es que se utilicen las organizaciones para prosperar y enriquecerse a costa de los ciudadanos. Y cuando esto pase, sea donde sea, hay que denunciar y hay que escarmentar a los intrusos y a los chorizos, porque de ése único modo conseguiremos seguir adelante.

 

Conozco infinidad de militantes de todos los partidos que trabajan día a día con entusiasmo y con total honradez, que luchan –desde sus convicciones- por un mundo mejor y a veces, algunas veces, consiguen grandes cosas y no se apuntan ningún tanto porque piensan, como es verdad, que están para eso. Su única retribución es la satisfacción obtenida por los resultados logrados con su trabajo y dedicación.

 

Lo que está pasando, sobre todo en los grandes partidos, es que se han convertido en enormes “empresas de interés financiero” porque, claro, para ganar unas elecciones, mantener las estructuras y poder desarrollarse necesitan elevadísimas cantidades de dinero. Como la filiación es tan escasa, han de alimentarse de subvenciones, donaciones, prebendas y demás “enchufes” de capital que es por donde los canallas hacen lo que hacen y pasa lo que pasa.

 

Pero la culpa es de la sociedad en general, porque no llegamos a comprender lo necesario que es participar, estar en las organizaciones, informarse y exigir a los responsables no sólo una actuación honrada y ética, sino también resultados, cumplimiento de programas y desarrollo positivo siempre, como digo, dentro de la ideología de cada uno, que los puntos de vista no tienen que ver, necesariamente, con la dignidad y la honradez.

 

Lo que no puede ser es estar continuamente echándose en cara unos a otros las actuaciones sin poner “pié en pared” y colocar a cada uno en su sitio.

 

Es imprescindible un gran pacto social, intercolaboración para “limpiar la parva” de una vez por todas.

 

Y tenemos que ser los ciudadanos, los de a pié, los que tomemos conciencia y salgamos a la calle, nos organicemos y exijamos, desde el convencimiento de que nos va mucho en ello, para que acabe este sinvivir que nos está echando por tierra cuanto hemos logrado en más de treinta años de democracia y de libertad.

 

No toda la culpa se la hemos de achacar a los dirigentes, no basta con lamentarse y aguantar lo que venga, hay que tomar partido, actuar… O nos vamos todos al carajo.

 

Nosotros, claro, porque ellos, los corruptos y los que les cubren, siempre se irán de rositas.

La historia nos enseña mucho sobre esto.

 

Ni un minuto que perder.

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Comentarios: 1
  • #1

    Abelardo (viernes, 01 marzo 2013 12:21)

    Cierto es amigo Manuel, la solucion esta en las bases y en la participacion de la ciudadania.
    La participacion y la exigencia nos hara limpiar de una vez por todas el sistema y poder trabajar en un ambiente de honradez politica.

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